Nuestro sistema sanitario

Nuestro sistema sanitario

¿Es nuestro sistema sanitario el mejor del mundo?

Sí lo es, el sistema sanitario español, es el mejor sistema sanitario del mundo cuando se trata de «cuidar de nuestra enfermedad«, pero no cuida de la salud, que es lo que tenemos que cuidar, la salud.

Haciendo una pequeña reflexión sobre el coronavirus y la COVID-19, sobre lo que ha pasado en España con las personas mayores, especialmente las que estaban en las residencias de ancianos, me da por pensar que estamos cometiendo un error importante que venimos arrastrando dese hace tiempo. Un error en el sentido de que mantenemos vivos a nuestros mayores muy medicados y durante muchos años. 

Una amplia mayoría de ellos llegan a sus últimos años de vida tomando muchas medicinas juntas a la vez,  desde los 40 o 50 años; si lo contamos, son 20, 30 ó 40 años, tomando las mismas “pastillas”, todos los días, por el resto de sus días….. 

Estoy hablando principalmente de las medicinas que se utilizan en las enfermedades del estilo de vida sedentario, como son las empleadas para la tensión, para el azúcar, para el corazón, para ir al baño, para dormir bien, para la depresión ó el sintrón de toda la vida, entre otras. Lo cuál también supone negocio brutal para la industria farmacéutica. Tienen millones de clientes y además fieles hasta la muerte, literalmente.  De ello podría desprenderse que la industria farmacéutica, cuando hablo de estas enfermedades sedentarias, no cura, sino que nos mantiene enfermos para siempre para consumir cada vez más medicinas. A la industria farmacéutica no le interesa que tú cambies tus hábitos y dejes de consumir alguna de estas drogas. Aunque ese es otro debate.

Se toman muchos medicamentos juntos, y algunos interaccionan entre sí. Los medicamentos, todos, sin excepción, tienen efectos secundarios y si tú no los ves, tu cuerpo si los nota. Además de que en muchas ocasiones tapan el síntoma que presentamos, sin curar la enfermedad. Y mientras,  va deteriorando los órganos internos poco a poco. Sí, lo que oyes, los medicamentos deterioran los órganos internos del cuerpo, poco a poco y día tras día y por eso la COVID-19 se ha cebado particularmente con algunas personas, especialmente con lo mayores polimedicados.

El virus se ha llevado por delante a tantísima gente mayor en este país porque tenemos el mejor sistema sanitario del mundo cuando nos referimos a que tenemos a toda la población medicada “gratis” (lo de gratis también es otro debate a parte)

La medicina que se hace con nuestros mayores en España va enfocada casi exclusivamente en prescribir una pastilla más por cada enfermedad nueva que vamos sumando. No hay conciencia suficiente entre los médicos, los enfermos, y los familiares de los enfermos, ni en la sociedad en general, y quizás por eso los médicos “no quieran tenerla” , para iniciar un cambio de hábitos en su vida desde que aparece el primer síntoma. Y ya no hablemos de si de  «prevenir» se trata, mientras no duela..verdad?

Cuando aparece al primer síntoma de cualquiera de estas enfermedades del estilo de vida sedentario, lo más común es pensar que «tengo una enfermedad», de la que «yo no soy responsable», que «me ha tocado», y que el único que puede hacer algo es mi médico; toda la responsabilidad para él. Al primer síntoma me voy directamente al médico a ver qué pastilla “me da”. Como sólo me he tomado la “pastilla” y no he hecho nada más por mi salud, a los seis meses me «sale» otra dolencia y vuelvo al médico  a ver qué nueva “pastilla me da ahora” y la suma a la anterior anterior. 

Y así sucesivamente. Está demostrado que la mayoría de las enfermedades que padecen nuestros mayores, vienen dadas por unos hábitos sedentarios. En la época de nuestros mayores no había la cultura al cuerpo que hay hoy en día, ya tenían suficiente con trabajar de sol a sol y regresar a casa cada noche.  Pero de todos es sabido ahora que si se cambiaran esos hábitos disminuiría la cantidad de medicinas que toma cada anciano. Créeme cuando te digo que en mis años de trabajo en oficinas de farmacia, he visto de todo; he visto cómo cuando se moría el abuelo, la familia venía a la farmacia a devolver las medicinas que ya no va a tomar.  Traían bolsas llenas de medicinas sin abrir, y con medicinas para todo tipo de patologías, todas para una sola persona.

Algo no estamos haciendo bien, tenemos un sistema sanitario muy bueno ¿por qué? ¿porque es “gratis” y tenemos acceso a todo?, Tenemos acceso a absolutamente  todo, medicinas, cirujanos, terapias, hospitales, transplantes, residencias… y cómo tener acceso a todo esto es gratis y no supone ningún esfuerzo para el paciente es más fácil coleccionar pastillas en estupendo pastillero semanal, que cambiar de hábitos. Es más fácil tomar medicinas que cambiar la dieta. Es más fácil tomar medicinas que hacer ejercicio. Es más fácil tomar medicinas que hacer una prospección interna y darnos cuenta de que hemos llegado a este punto por nuestros hábitos de vida. Es más fácil tomar medicinas que hacerse responsable de nuestra enfermedad.

Pero no tenemos que sentirnos culpables por ello, no lo sabíamos, porque es lo habitual, es lo que nos han enseñado, nos hemos dejado llevar por la sociedad, la industria alimentaria, la industria farmacéutica, los lobbies de ambas, los horribles horarios laborales que te roban todo tu tiempo. A nosotras nos han dicho que tenemos que ser “supermujeres”, que trabajes fuera de casa, que trabajes dentro de casa, que cuides de los niños en todas sus necesidades, colegios, cumpleaños de amigos, actividades deportivas, los deberes, médicos…..

¿Dónde quedamos nosotras en todo esto?

¿Cómo vas a llegar tú a esa edad? ¿Cuántas medicinas tendrás que tomarte?

 Y tampoco debemos pre-ocuparnos, sino ocuparnos, desde ya, desde hoy, porque los hábitos se pueden cambiar y el mejor día para empezar es hoy, aquí y ahora.

Lamentablemente los fallecidos ya no van a tener esa oportunidad, ni las personas mayores que están en sus últimos años, pero al resto de personas,  los hijos de esas personas que han fallecido, y tú,  tenéis la oportunidad de cambiar y de no ser esclavo ni presa de ninguna enfermedad.

Yo siempre digo, cambia medicamentos por deporte y alimentos, es la mejor receta

Cambia de hábitos y aleja a la enfermedad de tu vida.

¿Hablamos?
Política sobre cookies

Utilizamos cookies propias (técnicas, son necesarias para que nuestra página web pueda funcionar, no necesitan autorización y son las únicas que tenemos activadas por defecto) y de terceros (para mejorar nuestra página, personalizarla en base a tus preferencias o poder mostrarte publicidad ajustada a tus búsquedas, gustos e intereses personales) que prestan servicios para nuestra página web.

Puedes aceptar todas estas cookies pulsando el botón "Aceptar" o configurarlas haciendo clic en el botón "Configuración de cookies". Más información en nuestra Política de Cookies.

Modificar cookies

Acerca de tu privacidad

Para leer todas las cuestiones necesarias y tener el control sobre ellas en base a tus decisiones personales accede a la página de Política de cookies.

Gestionar las preferencias de consentimiento

Estas cookies son estrictamente necesarias para que nuestra página web funcione y puedas navegar. Son las que por ejemplo, nos permiten identificarte, darte acceso a determinadas partes restringidas de la página si fuese necesario, o recordar diferentes opciones o servicios ya seleccionados por ti, como tus preferencias de privacidad, por eso, están activadas por defecto. A través de la configuración de tu navegador, puedes bloquear o alertar de la presencia de este tipo de cookies, si bien dicho bloqueo afectará al correcto funcionamiento de las distintas funcionalidades de nuestra página web.
Estas cookies nos permiten estudiar la navegación de los usuarios en nuestra página web y poder evaluar el rendimiento para mejorar añadiendo nuevas funcionalidades.
Permiten guardar la información de preferencia del usuario para mejorar la calidad de nuestros servicios y ofrecer una mejor experiencia a través de productos recomendados. Activándolas mejorarás la funcionalidad de la página web (por ejemplo, adaptándose a tu tipo de navegador) y la personalización de la misma en base a tus preferencias (por ejemplo, presentando la información en el idioma que hayas escogido en anteriores ocasiones).