Heridas que te impiden adelgazar

Las heridas emocionales te impiden adelgazar.

Y lo hacen porque te colocan en modo resistencia, tu ego se ve en peligro y se resiste a cambiar.

La forma más efectiva de la sanación del alma, y por ello la sanación de nuestro cuerpo, es la ACEPTACIÓN. Cuánto más aceptes el hecho de que NO ERES TU EGO, sino un ser humano con límites, miedos y heridas, menos resistencias tendrás a la hora de enfrentar retos como es adelgazar. Sin aceptación no hay cambio.

Sólo te aceptas de verdad cuando puedes sentir compasión por esa parte de ti que sufre y tiene dificultades. Compasión no es sinónimo de pena, o de lástima. Compasión es amor en acción, amor hacia tí misma y acción para aceptarte y cambiarte.

Según Lise Bourbeau, ensayista canadiense sobre el desarrollo personal, todos traemos unas heridas desde la infancia que nos impiden ser nosotros mismos.

Estas heridas se han ido despertando en la infancia y en función de cuál sea el plan de nuestro alma para nuestra vida, unas nos harán sufrir más que otras.

Dichas heridas son: abandono, rechazo, traición, injusticia y humillación.

Son inconscientes y se van despertando en nosotros cuando somos niños, pero no lo sabemos, nadie nos lo ha contado,  y ahora, de adultos, las debemos aceptar.

Las heridas del niño interior se despiertan en mayor o menor grado en función de cómo interpretamos cada uno las experiencias vividas. Todos sufrimos al menos 4 de estas 5 heridas en mayor o menor intensidad. 

El dolor es algo natural y que existe para protegernos contra peligros físicos, si acerco mi mano al fuego, me quemo, me duele e instintivamente retiro la mano. El dolor es algo que tenemos en común los seres humanos con muchas especies animales y forma parte de nuestras herramientas para la supervivencia. 

Pero el sufrimiento es algo exclusivo de los seres humanos y tiene que ver con estas heridas y los pensamientos y actitudes que de ellas derivan.

El sufrimiento originado por estas heridas también tiene distintos niveles de intensidad y la mayoría de las personas no saben de dónde viene ni qué hacer para detenerlo.

Sólo sabemos que determinadas situaciones o determinadas personas nos hacen reaccionar y nos provocan sufrimiento. Echamos la culpa de nuestro sufrimiento, nuestras desgracias o problemas a situaciones o personas externas y no nos damos cuenta de que son nuestras reacciones, programadas por esas heridas, las que nos hacen sufrir.

Por esta razón es tan interesante y sanador descubrir el origen de nuestro sufrimiento, por qué reaccionamos de determinada manera en determinadas circunstancias.

¿Te has descubierto alguna vez a tí misma perdiendo la paciencia ante alguna situación tonta aún habiéndote propuesto no perderla? Es un ejemplo.

Pues ahí es donde entra en acción nuestro ego, en esas «reacciones en automático» que en lugar de hacerte sentir feliz te provocan sufrimiento.

Porque la mayor satisfacción del ego es tener razón, siempre, sí o sí.

Y la mayoría de las reacciones automáticas que nos hacen sufrir son reacciones egotistas**

Según Lise Burbeau, el método favorito del ego para evitar el sufrimiento generado por estas heridas es “ponernos una máscara” cada vez que alguna de ellas se activa. El ego cree que así  nos está protegiendo. Pero en realidad no es así, no es consciente de que nos está causando más sufrimiento alimentando estas heridas. Y las heridas no se pueden tapar sin curarlas, porque se pueden ir infectando sin que nos demos cuenta y cada vez duelen más.

Estas máscaras son los comportamientos que tenemos cada vez que se activa una de estas heridas y son los siguientes:

Cuando se despierta la herida del rechazo nuestro comportamiento es el de personas huidizas. Frente a la herida del abandono nos volvemos dependientes. Si se despierta en nosotros la herida de la humillación nos volvemos masoquistas. Si se activa la herida de la traición, nos volvemos controladores. Y si hemos experimentado la injusticia, nos volvemos rígidos.

Muchas personas viven anestesiadas por el ego y desarrolla este tipo de comportamientos inconscientes. Se escudan en sustancias y adicciones que las adormecen como el tabaco, el azúcar, el juego, el alcohol, los medicamentos o las drogas. Sustancias que les hacen creer que todo va bien pero que las mantienen dormidas evitando el sufrimiento de las heridas del alma.

La finalidad de todo ser humano es ser feliz.

Y hace todo lo que hace con esa finalidad. Aunque no siempre lo consiga. Porque atraemos hacia nosotros, de manera inconsciente actitudes y comportamientos en función de nuestras heridas.

Según Lise Bourbeau, el origen del sufrimiento humano, está en estás heridas y añade que todos sufrimos de 4 heridas principalmente, el abandono, el rechazo, la injusticia y la traición. La herida de la humillación parece que, según su experiencia, no se da en muchas personas.

Estas heridas, como te decía antes, se despiertan en nosotros en edades muy tempranas, que es cuando estamos el mayor tiempo con nuestros padres o personas encargadas de nuestra crianza. 

Pero no son ellos los causantes de este despertar, sino la actitud o la interpretación de los hechos que tenemos nosotros frente a las diferentes situaciones vividas en estas edades.

Cuenta en su libro “La sanación de las 5 heridas” que detrás de la herida de la traición se esconde también la del abandono y detrás de la injusticia, la del rechazo. Seguramente habrás sentido alguna vez que el miedo a ser rechazado o abandonado son los más dolorosos y si eres una persona despierta, te habrás dado cuenta de que cuando abandonas o rechazas a los demás te puede llegar a doler tanto como si lo hicieran contigo.

Hay personas que creen no reconocerse en ninguna de estas heridas.  Asegúrate de que no estás cayendo en la negación. Todos tenemos estas heridas abiertas en mayor o menor grado.

Ser consciente de tus heridas emocionales y sanarlas es tan liberador que te permite enfrentar el reto de cambiar de hábitos para tener más salud y menos peso. Lo consigues de una forma mucho más sencilla, desde el amor hacia tí misma en lugar de desde la resistencia al cambio.

Estas heridas emocionales te impiden adelgazar porque hacen que te comportes en contra de lo que tú realmente quieres y te ponen en «modo resistencia» al cambio. Y así es más difícil cambiar de hábitos.

Las heridas emocionales que te impiden adelgazar. Si quieres saber más, mira en esta masterclass cómo las emociones atascadas te impiden adelgazar.

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